Cada vez es más habitual circular por la carretera y ver grandes explanadas sembradas de paneles solares. Son los llamados “huertos solares” o instalaciones fotovoltaicas.
Estas instalaciones, están previstas para poder producir corriente eléctrica, la cual se vende a la red eléctrica.
Las células fotovoltaicas deben estar limpias para poder ofrecer un 100% de productividad. Si presentan incrustaciones, polvo, excrementos de pájaros, polen, etc… , disminuyen entre un 7% y un 17% su productividad, lo cual multiplicado por el número de paneles solares, por el número de días que están sucias y por el número de kilovatios (Kw) que dejan de producir, da como resultado una importante pérdida de producción y con lo cual una pérdida de ingresos para la propiedad de la instalación.
Por ello, cada día más se solicita la limpieza de estas instalaciones, que pueden estar formadas por los llamados seguidores, de 7,5 m de altura, o por paneles fijos, con una altura mínima aproximada de unos 120 cms.
En la mayoría de los casos se trata de extensiones de terreno bastante grandes, por lo que se requiere un sistema de limpieza que a la vez de eficaz sea rápido, por ejemplo con equipos de agua osmotizada de producción directa, que conectados a una pértiga con un cepillo, pueden realizar esta labor de forma rápida y eficaz sin ocasionar ningún daño al panel.

